Ciudad Mujer, un primer paso

Hace unos días leí que el gobierno de El Salvador, junto con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), había puesto en marcha Ciudad Mujer, un proyecto compuesto por una serie de centros donde cualquier mujer puede recibir ayuda sanitaria, formación profesional, protección contra la violencia doméstica, asesoramiento legal y microcréditos para la creación de empresas.

Ciudad Mujer en Santa Ana, El Salvador

Este proyecto fue ideado por Vanda Pignato, primera dama y secretaria de inclusión social de El Salvador, para promover la independencia económica y garantizar los derechos fundamentales de las mujeres, de las que sólo se acuerdan muchos políticos en época de elecciones.

Este modelo de ayuda ya ha atendido a más de 215.000 usuarias en sus distintas sedes desde su creación en 2011 y ha despertado el interés de otros países latinoamericanos.

Entre los distintos servicios que allí se ofrecen el que más me ha llamado la atención ha sido el del acceso a microcréditos para pequeñas empresas lideradas por mujeres, cuyo fin es “enseñar a pescar en vez de regalar el pescado”. Un microcrédito de 500 dólares puede ser suficiente para crear un negocio capaz de sacar adelante a toda una familia.

Los microcréditos protegen a los más necesitados de aquellos que se aprovechan de ellos y al ser préstamos para usos concretos, cada uno implica creación directa de desarrollo. Lo que hace que esta modalidad de financiación no termine de funcionar en países en vías de desarrollo es que estos créditos se están viendo de forma comercial, en vez de por su valor social, según Mohamed Yunus, quien desarrolló el concepto de microcrédito.

Proyectos como este son los que hacen falta para que día a día exista menos pobreza, y no absurdas y costosas reuniones como las del Fondo Monetario Internacional o las del Banco Mundial para llegar a la única conclusión de que “hacen falta más ayudas para los pobres”, sin ningún acuerdo concreto.

Esta prometedora iniciativa del gobierno salvadoreño contribuye a lograr una sociedad más igualitaria, a fortalecer la democracia y a mejorar las condiciones de vida de cientos de mujeres, quienes son el pilar fundamental que sostiene a las familias y, cuando ellas sufren, la situación familiar también lo hace.

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Acerca de Alberto

Diplomado en Ciencias Empresariales. Técnico Superior en Gestión Comercial y Marketing.
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