“Dirty Play” financiero

Eso de no gastar más de lo que uno gana no va con el fútbol español. De ahí que la burbuja inmobiliaria no sea la única que tenemos atosigando por nuestro país.

Estádio do Sport Lisboa e Benfica

Para situarnos un poco, aquí van algunas cifras: los clubes españoles adeudan a Hacienda más de 750 millones de euros y más de 250 a ayuntamientos y otras entidades públicas. Entre los clubes de primera, segunda y segunda B la deuda total supera los 5.000 millones de euros.

Cualquier empresa con una mínima deuda con una entidad pública no se escaparía viva y en ligas extranjeras las deudas pueden acarrear castigos como la pérdida de puntos, multas o descensos administrativos. Un buen ejemplo es el Glasgow Rangers, que equivale al Real Madrid o al F. C. Barcelona en nuestro país, el cual fue descendido a la cuarta división escocesa por la enorme deuda que arrastraba. Sin embargo los clubes españoles se ven inmunes ante la situación actual de sus cuentas y siguen tan tranquilos.

En España, los clubes se endeudan para fichar a los mejores jugadores y pagarles desproporcionados sueldos para obtener con mayor probabilidad éxitos deportivos. Entre endeudarse y no hacerlo casi todos eligen endeudarse, porque saben que no les va a pasar nada gracias al llamado Concurso de Acreedores, que en resumidas cuentas les evita tener que pagar a Hacienda, siendo así muy fácil conseguir la mejor Liga del mundo, como algunos la llaman.

El injusto trato de favor a los clubes que nos encontramos por parte de Hacienda tiene una explicación. En 2011 se aprueba la nueva Ley Concursal, que supone que un equipo que sea descendido administrativamente desaparezca y como consecuencia no llegue a pagar lo que debe. Por esta razón Hacienda prefiere negociar la deuda de los clubes con problemas, produciéndose importantes quitas. Además, en nuestro país el castigar a un club supone un coste político. Por ejemplo, en 1995 aficionados del Sevilla y del Celta de Vigo se echaron a la calle cuando la LFP ordenó su descenso administrativo a segunda B y gracias a la presión de los aficionados la orden no se llevó a cabo, por lo que la burbuja del fútbol sigue sin pinchar.

La mala gestión económica, la especulación inmobiliaria de muchos clubes, la protección política, las facilidades de las entidades de crédito y el desigual reparto de los ingresos por derechos de televisión (entre Real Madrid y Barcelona se reparten la mitad de los ingresos generados), sin olvidar la corrupción que se da en varios clubes, ha llevado al fútbol español a esta difícil situación.

Desde Europa se ha dado la voz de alarma y nos avisan que así no se hacen las cosas. La UEFA ha creado el “Fair Play” o “Juego Limpio” financiero para que los gastos de los clubes de Europa no excedan de un límite. Entrará en vigor en la temporada 2014/2015 para introducir racionalidad financiera al fútbol, pero dudo que eso sea suficiente. Si no cambian mucho las cosas, el fútbol español tal como lo conocemos puede tener los días contados.

 

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Acerca de Alberto

Diplomado en Ciencias Empresariales. Técnico Superior en Gestión Comercial y Marketing.
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